COSTUMBRES

El Wenumapu es el cielo en la mitología mapuche. En él viven los dioses.
El mayor de ellos y en cierto modo el único es Ngnechen. El controla a los dioses menores. En el wenumapu se realizan las mismas acciones que en la mapu o tierra realizan los hombres.
También se afirma que existe un solo creador, con distintos nombres.
El Minchemapu representa lo contrario: el mal, las profundidades. Es un mundo de espíritus malignos o wekufes. El poder de ellos produce las enfermedades y la muerte.
Además de Ngnechen, dueño o tutor de los hombres, existe el Chau o Antu. Es llamado también Antu fucha (anciano rey sol) y en su dimensión femenina es el Antu kuche (anciana reina luna).

Espacios Espirituales

El Ad-mapu constituye el saber permanente.
Este saber es un conjunto de símbolos y de prácticas tradicionales como también de creencias que señalan que tanto mapuche como tierra fueron creados por el Chao.
Con los ritos se recrea el Ad-mapu y así también la reciprocidad con Ngnechen, por los nuevos dones otorgados: la vida, la salud, la fertilidad.
El Peuma o sueño es el saber contingente. A través de él la machi puede saber el ritmo de los acontecimientos y el significado del sueño en los hechos cotidianos.
El Perrimontún son las premoniciones, a través de las cuales la machi recibe advertencias y anuncios sobre los sucesos del futuro.

Machitún

Esta ceremonia es la que se realiza para la curación de las enfermedades. La ejecuta la Machi que, en la actualidad casi siempre es mujer. Ella recibe a través de sueños las enseñanzas ancestrales y el poder de influir sobre la naturaleza de las enfermedades y otros fenómenos naturales.
El viajero E. R. Smith (mediados siglo XIX) la describe así:.
«Cuando se recurre a un machi, este hace su visita al amanecer, porque es la más precisa para sus manejos …
El enfermo se tiende de espaldas en medio de la ruca y echan afuera a todos los parientes o se sientan vueltos hacia la pared. Después de examinar los síntomas de la enfermedad, el machi principia una larga ceremonia mágica que consiste en un canto monótono acompañado por el golpeteo de un pequeño tambor, formado de un cuero de oveja estirado sobre un aparato de madera.

Se excita, haciendo gestos y contorsiones violentas hasta que cae de espaldas como en ataque epiléptico, con los ojos vueltos hacia arriba, la espuma saliendo de la boca y el cuerpo agitado por convulsiones… y yace en el suelo como muerto, por mucho rato. A esta señal, unos jóvenes desnudos y pintados de una forma que causa espanto, montan a caballo sin montura, y corren furiosamente alrededor del rancho, llenando el aire con sus alaridos y gritos. Llevan antorchas que agitan sobre sus cabezas y blanden lanzas para espantar los malos espíritus que se supone están en acecho para dañar al enfermo.
Cuando se recobra de su ataque, el médico declara la naturaleza de la enfermedad y procede a administrar los remedios al paciente. Manipula al mismo tiempo la parte del cuerpo afectada, hasta que puede extraer la causa del mal, que exhibe con demostraciones de triunfo. Ésta generalmente asume la forma de una araña, un sapo u otro bicho que el machi ha tenido escondido».

Nquillatún

El Nquillatún es una ceremonia en la cual se congregan varias comunidades con el objeto de obtener buenas cosechas, o bien para ahuyentar calamidades como sismos, mal tiempo, erupciones volcánicas, etc.
También se realiza para evitar y curar epidemias y enfermedades.
Esta ceremonia consiste en el sacrificio de un animal criado especialmente para este efecto. Se enciende un fuego sagrado y se planta un rewe (árbol sagrado). Se baila y canta en torno a él.
Según la importancia de lo que se pide, el Nguillatún dura de uno a más días.
En cada uno de ellos se sacrifica un nuevo animal.

Pascual Coña, cacique mapuche, describe así este ritual:
«… El cacique principal suele matar dos animales vacunos, cuatro ovejas, un caballo y un chancho (…) Cada uno de los comprendidos en la colectividad organizadora beneficia animales (…) Luego grita ¡ooo! y mete sus dedos en el vaso con sangre, rocia hacia arriba y suplica: ¡Aquí estás padre, Cielo azul, Aplastador del río (…) tú nos has criado; (…) danos abundante sustento, toda clase de productos del campo, (…) senos propicio y ten compasión, nos mandarás otra vez sol y lluvia, me piden mis corderos, dirás de nosotros, Ooom… !»
Más adelante señala: «Convienen en practicar en ese día los ritos preparatorios y plantar el árbol sagrado (rewe) en el lugar destinado a la fiesta…»

« Luego todos ensillan sus caballos: los caciques, los mocetones, la juventud y las mujeres; todos se van al lugar de la fiesta, llevan a la machi para que toque un corto baile. Cuando está erigido el rewe, anima el oficiante: ¡Ya! hacemos un baile en honor a nuestro rewe; que toque la flauta; ¡la caja, machi! (…) Ahora empiezan a bailar estruendosamente dando vueltas alrededor del rewe (…) Mientras lo ejecutan, profieren súplicas como lo hicieran antes con la sangre…»
La larga y detallada descripción concluye con:
« Otra vez ordena el nguenpín: ¡acérquense los invitados, fórmense los mocetones; ligero, ligero (…) Eso es alistaos señoras, hijos; apurémonos; el día ya declina! (…) Se juntan junto al rewe y luego dicen: Ya bailemos… la danza se mueve alrededor del rewe, dos hombres llevan, durante el baile, uno la bandera blanca y otro la negra.
Finalmente dice a los invitados: Bueno pues, hoy se llevó a cabo nuestra fiesta en la que habeis tomado parte; la fiesta del año siguiente corre por cuenta vuestra…»

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